La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad de adultos jóvenes. En la EM remitente-recurrente los primeros síntomas aparecen entre los 20 y 40 años. La edad del momento del diagnóstico puede influir en la progresión de la EM, aunque no es el único factor.

Aunque existe cierta predisposición genética, la esclerosis múltiple no es una enfermedad hereditaria. Si uno de los dos progenitores está afectado, el hijo tendrá una probabilidad algo mayor de desarrollar la enfermedad, pero no sufrirá EM necesariamente.

Una enfermedad se considera hereditaria cuando se transmite directamente de padres a hijos. En el caso de la EM no es así. Los estudios realizados apuntan a que un 2% de los niños con padres afectados por la esclerosis múltiple tienen riesgo de padecerla en el futuro, y no por herencia, sino por ser más susceptibles genéticamente a desarrollarla. Incluso en el caso de que sean hermanos gemelos, si uno de los dos desarrolla la enfermedad, el otro hermano tiene un 25% de posibilidades de padecerla.

No está demostrado científicamente que seguir una dieta especial sea beneficioso para la esclerosis múltiple. No obstante, existen muchas "dietas EM" sin que ninguna de ellas pueda asegurar una efectividad a largo plazo.

Una alimentación equilibrada es siempre la base de un estilo de vida saludable.

Tras el diagnóstico algunas personas continúan con su trabajo sin ninguna dificultad; otras requieren adaptaciones en su puesto de trabajo. Y en otros casos es necesario un cambio de actividad, reducirla o limitarla. Lo importante es poner en valor las capacidades, no las discapacidades.

El aumento de la temperatura corporal puede empeorar transitoriamente algunos de los síntomas de la EM, ya que dificulta la transmisión del impulso nervioso.

Por este motivo:

  • Procura consumir bebidas frías.
  • Evita las duchas calientes (comienza el baño con agua templada y ve disminuyendo la temperatura).
  • Utiliza el aire acondicionado, del mismo modo es recomendable visitar lugares que dispongan de aire acondicionado y temperaturas frescas.

Sí. La depresión se ha descrito como el trastorno psiquiátrico más frecuente en la esclerosis múltiple, con una prevalencia superior al 50%. Sin embargo, la depresión puede tratarse y en la mayoría de los casos supone un trastorno transitorio.

Es recomendable que le comuniques a tu médico cómo te encuentras puesto que un buen estado de ánimo beneficiará tu calidad de vida.

Sí. El estreñimiento, la diarrea, la incontinencia y otros problemas estomacales e intestinales son comunes en los pacientes con EM.

Es beneficioso realizar algún tipo de actividad física de forma regular, seguir una dieta equilibrada, asegurar la ingesta de líquidos, tratar de evitar el estrés y en la medida de lo posible fomentar una regularidad a la hora de ir al baño.

Si estas medidas no son suficientes acuda al médico, es la persona más adecuada para ayudarle a afrontar este tipo de situaciones.

El riesgo de una intervención quirúrgica en un paciente con EM es igual que en una persona sin EM, tanto si la anestesia es local o general. No existe por tanto un motivo por el que evitar una cirugía.

No existe evidencia científica de que las vacunas puedan desencadenar un brote o empeoramiento de la EM. Si bien es cierto que algunas vacunas puedan estar contraindicadas por producir una activación del sistema inmune.

Si estás pensando en vacunarte lo mejor es que lo consultes con tu médico, quien valorará los riesgos y beneficios de los mismas.